Proteja sus dientes y alivie la tensión con un protector nocturno, mejores hábitos de sueño y otros cambios.
¿Se despierta con dolor de mandíbula? ¿Dolor de cabeza? ¿Su pareja le hace un comentario sarcástico sobre cómo se convierte en un molinillo de café humano mientras duerme?
Parece un caso de bruxismo, y es muy común. Se estima que hasta el 10% de los adultos y el 40% de los niños aprietan o rechinan los dientes mientras duermen.
Pero toda esa actividad nocturna puede tener efectos preocupantes en el sueño, los dientes, la mandíbula y más.
Le pedimos a la dentista Karyn Kahn, DDS, su mejor consejo para ayudar a romper con el hábito, o al menos a mitigar su impacto.
Cómo dejar de rechinar los dientes por la noche
El bruxismo es un reflejo controlado por el sistema nervioso central. No puede simplemente dejar de hacerlo por voluntad propia. Pero existen maneras prácticas de proteger sus dientes y minimizar el daño.
Pero antes de intentar solucionarlo por su cuenta, lo mejor es hablar con un dentista.
Rechinar los dientes puede provocar:
- Dientes fracturados
- Dolor de mandíbula (dolor facial)
- Dolor de oído
- Dolores de cabeza
- Problemas con la articulación temporomandibular (ATM)
“Es muy importante consultar con un dentista o un especialista en trastornos temporomandibulares”, aconseja el Dr. Kahn. “Un examen clínico es el paso más importante para determinar la causa de sus síntomas y cómo tratarlos”.
Esto es lo que su médico podría recomendarle para limitar los daños, reducir el dolor y, posiblemente, disminuir la intensidad del rechinamiento nocturno.
1. Pruebe un protector nocturno personalizado
Si usted aprieta los dientes con regularidad, dormir con un protector bucal hecho a medida suele ser la primera medida de protección.
“Un protector bucal bien fabricado protege los dientes del desgaste y las fracturas, y ayuda a reducir la tensión muscular y la presión en las articulaciones”, explica el Dr. Kahn.
Recomienda evitar las férulas termomoldeables de la farmacia y, en su lugar, optar por un protector bucal de resina rígida de un dentista. ¿Por qué? Los protectores bucales hechos por el dentista se pueden ajustar a la mordida natural, lo que ayuda a que los dientes, los músculos y las articulaciones se mantengan mejor alineados al usarlos por la noche.
2. Explore técnicas para el manejo del estrés
El estrés crónico es uno de los principales factores que contribuyen al bruxismo. El estrés no resuelto durante el día puede mantener el sistema nervioso central en alerta por la noche. Esto se traduce en mayor tensión, rechinamiento y bruxismo (sin mencionar otros muchos efectos que el estrés puede tener en el cuerpo).
Incluso una pequeña mejora en la tensión diurna puede reducir el apretamiento de los dientes por la noche. Pruebe lo siguiente:
- Meditación
- Diario personal
- Terapia de conversación
- Ejercicios de respiración
Cualquier cosa que le ayude a controlar el estrés de forma saludable puede contribuir a reducir el apretamiento y el rechinamiento de los dientes por la noche.
3. Reduzca el consumo de cafeína, alcohol y tabaco
“La cafeína, el alcohol y la nicotina pueden afectar al sistema nervioso central”, afirma el Dr. Kahn.
Reducir el consumo de estas sustancias, o incluso evitarlas por completo, puede ayudar a que su sistema nervioso se recupere. Así, cuando se vaya a dormir, también descansará.
4. Relájese antes de acostarse
Si el estrés y la ansiedad están alimentando su bruxismo, es importante cómo se relaja antes de dormir. El Dr. Kahn recomienda crear una rutina relajante para la hora de acostarse:
- Evite usar pantallas al menos una hora antes de acostarse.
- Escuche música relajante.
- Aplíquese una compresa tibia en la mandíbula o tome una ducha caliente.
- Evite las comidas copiosas y los estimulantes cerca de la hora de acostarse.
Estos sencillos cambios pueden ayudar a calmar el sistema nervioso y favorecer un mejor sueño, con menos tensión y bruxismo.
5. Ajuste su posición al dormir
Dormir boca abajo puede desalinear la mandíbula y ejercer más presión sobre la articulación temporomandibular (ATM). Es mejor dormir boca arriba o de lado. El objetivo es que la cabeza se mantenga alineada con la columna vertebral.
Y tenga en cuenta un hábito común que puede empeorar las cosas: apoyar la cabeza sobre la mano o el puño mientras duerme puede ejercer una presión adicional sobre la mandíbula.
Una almohada que brinde buen soporte también puede ser útil. La almohada debe ayudar a mantener la cabeza y el cuello alineados para que los músculos de la mandíbula y el cuello se contraigan menos.
6. Considere la fisioterapia para el dolor de mandíbula y cuello
La fisioterapia no elimina el bruxismo, pero puede ayudar a aliviar la tensión muscular y el dolor que lo acompañan. Puede ser especialmente eficaz si también padece problemas de la articulación temporomandibular (ATM).
“Los músculos de la mandíbula y el cuello trabajan en conjunto”, explica el Dr. Kahn. “La fisioterapia puede tratar ambos”.
7. Pregúntele a su médico si el Botox podría ayudarle
En algunos casos, las inyecciones de Botox® pueden ayudar a relajar los músculos masetero y temporal, ambos implicados en el bruxismo (rechinar de dientes).
Esto no va a evitar que reprima por completo el hábito, pero puede ayudar a que sus músculos no trabajen en exceso y a reducir el dolor.
El bótox para el bruxismo no está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), por lo que podría no estar cubierto por el seguro. Considere el bótox únicamente si lo recomienda y administra un profesional de la salud capacitado. El bótox falsificado y las inyecciones administradas por personas no cualificadas pueden ser peligrosas.
Cuándo consultar a un profesional
Si sufre dolor de mandíbula, dolores de cabeza o dientes astillados a diario, busque ayuda. Un dentista puede ayudarle a identificar la causa de sus síntomas y recomendarle las mejores estrategias para protegerse del dolor y la tensión del bruxismo.
“No existe una única causa ni una solución universal”, reitera el Dr. Kahn. “El profesional de la salud debe analizar la situación en su conjunto para determinar qué contribuye a su dolor y ayudarle a desarrollar maneras de controlarlo”.




